Al despertar, dale un momento a lo que recuerdas. Una imagen también puede ser un comienzo.
Observa. Recógelo con tus palabras.
Quédate un momento con la primera imagen que recuerdes. ¿Dónde estabas? ¿Qué sentías? Escribe lo que haya, aunque todavía esté incompleto.
Recordaba una ventana abierta y la luz de la mañana. Al quedarme un momento, apareció también el sonido del mar.